Mi amigo Pomponio y yo
Sant Jordi me trajo una propuesta libre.
Como toda propuesta libre, quedaba a mi elección aceptar, posponer o denegar la propuesta.
Se trataba de hacer un viaje con Pomponio.
Antes de decidirme, leí con atención la contraportada...
Como estaba muy cansada después de un dia de Sant Jordi ajetreado, decidí posponer mi decisión hasta el día siguiente.
Al día siguiente volví a pensar en el viaje, y sopesé sus ventajas e inconvenientes.
Las ventajas: viajar a lugares desconocidos de la mano de un desconocido ciudadano romano de familia patricia, educado como pocos, conocer otras maneras de vivir, aprender de las sabias palabras del sabio patricio, disfrutar de la fina ironía de Pomponio cómo cicerón del viaje, y sonreír con su dialéctica página si, página no y reír a carcajada limpia en muchas ocasiones.
Los inconvenientes: el enfado (para mi oído y para mi olfato) que inesperadamente y sin advertencia previa me produjeron las primeras flatulencias que, haciendo honor al cognomen de Pomponio, salieron expelidas de su cuerpo nada más empezar el viaje.
Confieso que a punto estuve de desandar lo andado...
Pero a la vista está que no. ¡Por Hércules, si se me ha contagiado hasta su forma de hablar!.
Si teneis ocasión y oportunidad de realizar un viaje con Pomponio, hacéos de un buen eliminador de olores y no lo penséis dos veces.






123 dijo
:) ...tomo nota
un besazo
1 Mayo 2009 | 11:39 PM