Cuando los perfumes venían de París.
Cuando los perfumes venían de París la vida era más fácil.
Cuando los perfumes venían de París , mi madre me destrenzaba el pelo los domingos por la mañana y me metía en una bañera calentita y llena de espuma.
Cuando los perfumes venían de París, los lunes por la mañana me tomaba un Cola Cao, me trenzaban de nuevo el pelo y me mandaban al colegio.
Cuando los perfumes venían de París, Avon llamaba a la puerta y mi madre no le abría.
Cuando los perfumes venían de París yo soñaba con Los Cinco de Enid Blyton y con Heidi de Johana Spiry.
Cuando los perfumes venían de París, yo pintaba en una libreta de espirales con mi caja de 36 rotuladores Carioca.
Cuando los perfumes venían de París, yo olía a Moussel cuando salía de casa, vestidita con mi uniforme, mis zapatos, mi falda y mi chaquetilla azul marino, mis calcetines, mi blusa y los lazos de las puntas de mis trenzas de color blanco.
Cuando los perfumes venían de París, no me preocupaba que un día fuésemos alguno menos en casa.
Cuando los perfumes venían de París yo era tan, tan inocente... y tan, tan feliz.
¡Han vuelto a comercializar el Moussel de Legrain!
Y hoy con un simple aroma, me vuelve a parecer que la vida otra vez es más fácil, que yo soy tan inocente como entonces, y que aún puedo ser tan, tan feliz...



mixcelaneas dijo
La época de la niñez, de la inocencia... Cuántos aromas nos la traen de nuevo por un rato hasta nosotros!!
Un beso.
5 Octubre 2009 | 03:19 PM